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| Resultados del 41 al 50 de 100 chistes en la categoría de "varios". |
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Un tipo que está jugando al golf se prepara para golpear. Mira la bola y el hoyo varias veces, flexiona las piernas y, justo cuando está a punto de pegarle, ve que pasa un entierro frente al campo. Entonces se yergue, se quita la gorra y baja la cabeza mientras susurra un rezo.
Cuando termina de pasar todo el cortejo fúnebre, se vuelve a poner la gorra y a preparar el golpe. En esto que el caddie, que se hallaba a su lado, lo interrumpe:
- Perdone señor, ¡me ha impresionado usted! Ya no quedan personas así: ¡Qué respeto, qué cortesía!
- Bueno... La verdad es que era lo menos que podía hacer tras 30 años de matrimonio... |
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Pedro llevaba una semana en la capital por negocios. Como el Sábado tenía la tarde libre, aprovechó para ir de tiendas y comprarle un regalo a su novia. Recordaba que la chica necesitaba unas gafas nuevas, así que entró en una óptica y, tras un buen rato, se decidió por unas muy bonitas, de diseño.
Al ir a pagar, vio que se había dejado la cartera en el hotel, por lo que le pidió a la dependienta que por favor se las envolviera para regalo mientras iba a buscarla. No tardó más de 15 minutos, pero hubo un cambio de turno y la otra dependienta, que era nueva, buscó debajo del mostrador que no era y le entregó un paquete equivocado. Éste contenía unas bragas que otra compañera había comprado en una corsetería cercana.
Total que Pedro se fue tan contento y el Lunes, a primera hora, se lo mandó a su novia, junto con una carta:
"Amada mía,
Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que llevas mucho tiempo llevando las mismas y éstas son cosas que se deben cambiar de vez en cuando.
Espero haber acertado con el modelo. La dependienta me dijo que era la última moda, de hecho me enseñó las suyas y eran iguales.
Yo, para comprobar si eran ligeras, las cogí y me las probé allí mismo. No sabes como se rió la dependienta, porque esos modelos femeninos en los hombres quedan muy graciosos y más a mí, que sabes que tengo unos rasgos muy prominentes.
Otra chica que había allí me ayudó también a decidir. Me las pidió, se quitó las suyas y se las puso para que yo pudiera ver el efecto. A esta chica le lucían menos que a la dependienta, porque el pelo se las tapaba un poco por los lados, pero aún así, me pareció que le favorecían muchísimo.
Finalmente me decidí y te las compré. Póntelas y se las enseñas a tus padres, hermanos y, en fin, a todo el mundo, a ver qué dicen. Al principio te sentirás rara... acostumbrada a ir con las viejas, y últimamente a no llevar ningunas... pero sobre todo, mira que no te estén pequeñas, si no te van a dejar señal cuando te las quites.
¡¡¡Ah!!!, y ten cuidado también de que no te estén grandes, no sea que se te caigan cuando vayas andando.
Para que te sean útiles y resulten más bonitas, me han aconsejado que las limpies muy a menudo.
Igualmente me recomendaron que tengas cuidado con los roces porque se acaban estropeando. Llévalas con cuidado y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, que tú tienes la costumbre de quitártelas en cualquier parte. En fin, para que te voy a decir más...
Estoy deseando vértelas puestas... ¡Creo que este es el mejor regalo que podía hacerte!
Un beso,
Pedro" |
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1. La comida tarda unos 7 segundos en ir de la boca al estómago.
2. El hueso de la cadera es más sólido que el cemento.
3. El pene de un hombre mide tres veces el tamaño de su dedo pulgar.
4. Un pelo humano puede soportar el peso de 3 kg.
5. El corazón de una mujer late más rápido que el de un hombre.
6. Hay alrededor de mil millares de bacterias en cada pie.
7. Las mujeres parpadean dos veces más a menudo que los hombres.
8. La piel de un humano pesa dos veces más que su cerebro.
9. El cuerpo utiliza 300 músculos sólo para mantenerse de pie.
10. Si la saliva no puede disolver algún alimento, no se puede saborear.
11. Las mujeres ya terminaron de leer este texto.
12. Los hombre siguen midiéndose el dedo pulgar. |
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Después de pasar 20 meses en altamar, un marinero vuelve a casa y descubre que tiene un hijo negro.
- Querida, si yo soy blanco y tú también, ¿cómo es posible que tengamos un hijo negro?
- Verás, como yo no tenía leche, tuve que contratar a una señora para que amamantara al niño, y, como ella era negra... ¡pues el niño se puso de ese color!
Al cabo de unos días, el marinero va a visitar a su madre y le cuenta la historia...
- Claro hijo mío, esas cosas pasan a veces. Sin ir más lejos, yo te di leche de vaca de pequeño... y mira qué cuernos te están saliendo... ¡¡¡IDIOTA!!! |
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Emilio afirmaba que él y Laura sólo compartían piso y que no había nada más entre ellos.
Una noche, Emilio invitó a su madre a cenar y, durante toda la velada, ésta no dejó de mirar a Laura.
Al despedirse, Emilio le dijo:
- Mamá, sé lo que imaginas, pero te aseguro que Laura y yo sólo somos compañeros de piso.
Pasados unos días, Laura le comentó a Emilio que, desde la cena, no encontraba el mando del DVD...
- Quizás mi madre se lo llevara por error, le mandaré un SMS preguntandole.
"Mamá, desde que viniste a cenar, no aparece el mando del DVD. No digo que te lo llevaras tú, pero quizás lo metiste en tu bolso por error. Te quiero. Emilio."
A la media hora, llegó un SMS al móvil de Emilio:
"Hijo querido, no digo que te acuestes con Laura, pero, si ella durmiese en su cama, quizás habría notado que lo puse bajo sus sábanas. Te quiero. Mamá." |
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El nuevo jefe estaba decidido a realizar todos los cambios necesarios para mejorar la productividad de la empresa. Lo primero que hizo fue reunir a todo su equipo de asesores e ir a la fábrica para hacer una inspección.
Allí todos trabajaban duro, excepto un chaval que estaba apoyado en la pared, con las manos en los bolsillos. El jefe pensó que aquella era una buena oportunidad para dejar bien clara su nueva metodología...
- Disculpe, joven... ¿Puede decirme cuánto gana usted al mes?
- Unos 500 euros, señor.
El jefe sacó un billete rosa del bolsillo y se lo tiró al chaval.
- Pues aquí tiene su sueldo de este mes. Ahora desaparezca y ¡no quiero volver a verle por aquí!
El muchacho lo miró extrañado, guardó el billete y se fue corriendo. Entonces el jefe, orgulloso, espetó a los otros trabajadores, totalmente atónitos ante lo sucedido:
- A partir de ahora, así se harán las cosas en esta empresa. Por cierto... ¿cuál era el trabajo de ese gandul?
- Verá, señor... Vino a entregar una pizza... |
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Va un explorador por la selva, cuando de pronto se ve rodeado por un grupo de salvajes caníbales con cara de poco amigos...
- ¡Estoy acabado!
En esto que se abre el cielo, aparece un rayo de luz y se escucha una voz profunda:
- ¡No, todavía no! Lo que debes hacer es quitarle la lanza al jefe caníbal y clavársela en la teta a su mujer.
Esperanzado, el hombre busca al jefe con la mirada, pelea con él, le quita su lanza y la arroja contra el pecho de su mujer, ante el asombro de todos los salvajes. Luego vuelve a mirar al cielo para oir la voz...
- ¡Ahora sí! ¡Ahora estás acabado! |
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Una chacha fue a perdir un aumento de sueldo a la señora. Ésta era un poco tacaña y trataba de negarse...
- A ver, díme, ¿por qué debería subirte el sueldo?
- Por tres razones, señora: La primera es que yo plancho mejor que usted.
- Descarada... ¿De dónde te sacas eso?
- Su marido me lo dijo.
- Bah, ése no se entera de nada...
- La segunda razón es que también cocino mejor.
- ¡Será posible! ¡Con las tortillas que me salen!
- Bueno... Su esposo también dijo eso.
- Ufffffffffff.... ¡Ya hablaré yo con él!
- La tercera razón es que también soy mejor en la cama que usted.
- ¡¡¡CÓMOOOOOOOO!!! ¿¿¿MI ESPOSO TE DIJO ESO???
- No señora, eso me lo dijo el jardinero...
Finalmente, la señora le duplicó el sueldo. |
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- Mamá... tengo algo que contarte… ¡Estoy embarazada!
- Pero hija, ¿no te dije que tomaras medidas?
- ¡Y lo hice! Me quedé con el que la tenía más grande. |
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Tras resolver uno de sus habituales casos, Sherlock Holmes y el Doctor Watson decidieron irse de acampada. Al llegar al bosque ya estaba anocheciendo, así que cenaron, se desearon buenas noches y se acostaron en sus respectivos sacos. Horas más tarde, Holmes se despertó y le dio un codazo a su fiel amigo:
- Watson, despierte, mire usted el cielo y dígame qué ve.
- Pues... las estrellas...
- Y eso, ¿qué le indica?
Watson pensó por un minuto y, plenamente decidido a impresionarlo con sus dotes deductivas, contestó:
- Pues me indica que, como existen millones de estrellas, también existen millones de galaxias y, por lo tanto, millones de planetas. También observo que Saturno está en conjunción con Leo y deduzco que son aproximadamente las 3:15 de la madrugada. Además, intuyo que mañana tendremos un hermoso y soleado día... Y a usted, ¿qué le indica, mi querido Sherlock?
- Watson, cada día es usted más tonto: ¡Nos han robado la tienda de campaña! |
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